¿Por qué es importante el termostato?
El termostato regula la temperatura interna del motor. Se mantiene cerrado al arrancar para permitir que el motor se caliente rápidamente. Cuando alcanza la temperatura adecuada (normalmente entre 85º y 95 °C), se abre para permitir el paso del refrigerante al radiador y disipar el calor.
Cuando esta válvula no funciona correctamente, todo el sistema de refrigeración se ve comprometido.
Síntomas de un termostato atascado
Detectar un termostato dañado a tiempo puede evitar reparaciones mayores. Presta atención a estos síntomas:
- Subidas o bajadas bruscas de temperatura en el cuadro de instrumentos.
- Sobrecalentamiento del motor (cuando el termostato queda cerrado).
- Motor que tarda demasiado en calentarse o nunca alcanza su temperatura normal (cuando queda abierto).
- Consumo elevado de combustible.
- Funcionamiento irregular del climatizador.
- Fugas o burbujeo en el circuito de refrigeración.
- Encendido del testigo de fallo motor.
Cualquiera de estos signos puede indicar un problema en el termostato, y si no se actúa con rapidez, el motor podría acabar sufriendo daños graves como culata agrietada, junta quemada o incluso gripado.
Causas comunes de fallo en el termostato
El termostato puede dañarse por diferentes factores, como:
- Acumulación de sedimentos en el líquido refrigerante que impiden su apertura o cierre.
- Desgaste del resorte interno debido a la temperatura y uso continuado.
- Problemas eléctricos en termostatos con sensor electrónico.
- Uso de refrigerante de mala calidad o en mal estado.
Como taller oficial multimarca con más de 40 años de experiencia, en GuerreroCar contamos con el equipamiento y los técnicos certificados para realizar este tipo de reparaciones con total garantía. Solicita tu revisión si notas cualquier anomalía en la temperatura del motor.


