Historia de Citroën

Historia de Citroën

En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, André Citroën decide dejar la dirección de una fábrica de obuses para fundar su propia empresa, una marca de coches. Su idea era tomar ejemplo de Henry Ford, y para ello se desplaza a Estados Unidos para estudiar la fabricación en cadena de la marca. Toma nota de los procesos empleados y los traslada a su taller de París.

Para ello, transforma sus naves industriales, un complejo metalúrgico ubicado en el actual parque dedicado a su persona, en el distrito 15 de París, para adecuarlas en la producción de vehículos a motor. Absorbe el fabricante Mors, del cual él es director adjunto desde 1906, y fabrica el primer modelo de la marca: el Citroën Type A. Este fue modelo es el primer modelo construido en serie en Europa. El Type A es publicitado a través del diseñador de carteles Minch. En 1919, se construían 30 coches al día.

En 1924, con la ayuda del ingeniero estadounidense Edward Gowan Budd, quien trabajó desde 1899 para el desarrollo de todos los cuerpos de acero del ferrocarril y fabricantes americanos como Dodg, introdujo la primera carrocería de acero para automóviles. Citroën seguía una estrategia de venta muy agresiva basada en los bajos precios, lo que le causó serios problemas.

En 1925, Citroën diseñaría el primer modelo construido íntegramente en acero en Europa. El éxito llega, pero la competencia industrial es muy fuerte e implica un fuerte desarrollo creativo, técnico e industrial.

Los competidores que utilizaban madera para sus carrocerías copiaron la idea y además introducen formas más aerodinámicas para sus modelos, lo que hace que Citroën evolucione la línea de los suyos con el fin de modernizarlos. La marca utiliza como estrategia de mercado los bajos precios, pero esto le lleva a tener muchas pérdidas financieras.

A principios de la década de 1930 André Citroën trató de sortear la crisis de su empresa lanzando un revolucionario modelo llamado Traction Avant ó  “tracción delantera”. Llegó al mercado en 1934. Este vehículo tuvo mucho éxito, pero no fue suficiente para salir del bache. En 1935 Pierre Michelin reemplazó a André Citroën en la dirección de la empresa.

Citroën en la Segunda Guerra Mundial

La segunda guerra mundial causó que Citroën detuviese la producción en 1943 y se dedicara a fabricar y suministrar municiones para los aliados

Crearon un prototipo de un pequeño coche revolucionario, pero fue destruido por miedo a que el bando enemigo descubriese su tecnología y se aproveche de ella, pero Michelin ocultó uno en Auvernia.

De este proyecto nació, en 1948, el famoso 2CV, que llegó a las calles en 1949.  El coche fue muy bien aceptado por su bajo precio, ya que se adaptaba a las penurias económicas que sufren los franceses como consecuencia de la guerra.

Se avecinaban buenos años para Citroën. En 1965 pasó a tomar el control de Panhard y en 1967 compró Maserati, un movimiento que a la postre pudo resultar contraproducente.

Convertido en un modelo de culto, el 2CV se dejó de fabricar en 1990.

Citroen Sapo o Tiburon llega al mercado

En 1955, Citroën asienta un poco más su dominación tecnológica con la salida al mercado de un nuevo modelo, el DS, también llamado «Sapo» o «Tiburón». El DS disponía de dirección asistida, frenos hidráulicos y una caja de cambios semi-automática Citromatic; todo ello movido por una bomba de alta presión instalada en el coche. En 1965, Citroën tomó el control de Panhard con la esperanza de utilizar las habilidades de esta marca para los coches de gama media con el fin de cubrir el hueco entre el sencillo 2CV y el complejo DS/ID.

Años mas tarde, con el estallido de la crisis del petróleo, Citroën se vio inmersa en serios problemas económicos. Su gama de coches, muy amplia y descompensada, no le permitió adaptarse a los tiempos que corrían.

La etapa Peugeot

Tan mal estaba la situación para la firma, que en 1975 Peugeot se hace con ella, constituyéndose el Grupo PSA, Peugeot-Citroën. La coexistencia de ambas se hizo difícil en sus inicios: no se complementaban. PSA optó por abandonar los diseños ambiciosos de Citroën en favor de unos más conservadores y tradicionales. Para recortar costes, decidieron compartir piezas para fabricar sus automóviles, véase motores, plataformas, chasis, etc. Esto afecto a los modelos de Citroën, ya que parecían clones de Peugeot.

En 1967 la marca compró Maserati, lo que le permitió desarrollar y presentar en 1970 el SM, un vehículo que fue equipado con un motor V6 originario de la marca italiana. A pesar de que este coche se presentó con innovaciones, su coste de fabricación fue muy elevado, significando un fuerte fracaso financiero para Citroën.

Los 12.300 vehículos vendidos en cinco años no bastaron para amortizar las deudas generadas y, para peor, las ventas fueron agravadas por la crisis del petróleo de 1973.

El resurgir de Citroën

Con la llegada a la presidencia del grupo PSA de Jean-Martin Folz, la cohabitación Citroën-Peugeot parece equilibrarse. Las dos marcas asumen sus diferencias y cada una sigue su estilo propio.

Los antiguos talleres, situados a orillas del Sena, son convertidos, después de su demolición, en un extenso parque bautizado con el nombre del creador de la marca André Citroën. Las fábricas históricas de Citroën están situadas en las ciudades francesas de Aulnay-sous-Bois, Rennes y en la española de Vigo.

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